Arancha Ruiz

Especialista en Marca Personal y Talento

Texto 1

“Me ha ayudado a entender la importancia de desechar lo secundario y concentrarme en lo fundamental”.
Diana G. Consultora de negocio

Texto 2

“Conecta con tu revulsivo interno para marcarte metas ambiciosas y animarte a luchar por conseguir la realización de forma constante”.
Jorge P. Business Manager en empresa tecnológica

Texto 3

“Arancha ayuda a definir tu posición dentro de la compañía y a visualizar el desarrollo en futuros puestos de trabajo y con distintos equipos”.
Carlota M. Responsable de canales en empresa retail

Texto 4

“Destaco en Arancha la claridad de ideas, la efectividad y el formato ejecutivo y directo de las sesiones”.

Jorge P. Director de Ventas en empresa multinacional del sector salud
Especialista en Marca Personal y Talento

Me apasionan las personas. Seguro que ya has oído esta frase antes, afortunadamente hay muchos como yo.
Soy muy curiosa, me produce adrenalina aprender. Seguro que eso lo has escuchado también.

Pero lo que quizás desconozcas es que a pesar de mi positivismo soy una persona tremendamente práctica y que no creo demasiado en los dogmas, máxime cuando hablamos de talento.

Sobre todo ahora que las carreras profesionales se diluyen y transforman: los jóvenes ya no saben qué elegir porque su menú está en blanco y les tienen esperando a las puerta del mercado a que alguien les dé paso; los profesionales observan frustrados cómo el éxito ansiado es una realidad mucho más básica de lo que se habían imaginado y los más maduros se resisten a creer que su partida, que para ellos todavía está a la mitad, se ha acabado. El sentimiento que comparten todos ellos es la frustración.

Os contaré que como humanista y optimista que soy me resisto a creer que hay que lidiar con esta frustración recurriendo como única salida a terapias farmacológicas o a libros de autoayuda. Calman y guían pero no construyen una dimensión ni una realidad distinta hasta que la persona pasa verdaderamente a la acción.

Una vez leí que a las personas obesas se les atrofia la glándula de la saciedad y por esa razón comen compulsivamente buscando el recuerdo de una sensación de plenitud que ya nunca vuelven a experimentar. Algunas personas se sienten apáticas en su día a día laboral y anhelan sentir ese subidón constante que se asocia a la felicidad laboral. Pero ¡qué difícil es mantener esa sensación de realización profesional en este mundo super-abundante!. ¡Cuán diferente es educar y crecer en un mundo de escasez a hacerlo en uno donde todo está accesible y en grandes cantidades!. ¿Todo? No, lo importante no. Lo importante requiere un gran esfuerzo pero para cuando llega carecemos de la persistencia por no haberla practicado demasiado. Alcanzar las metas no depende del talento que se tenga sino del tesón que se mantenga y la realidad es que muchos abandonan en su empeño.

La clave está en dejar de mirarse a uno mismo como el centro del mundo y cambiar el punto de vista: ubicarse en él y verse como parte del todo. Buscar tu tribu, el nicho donde tu talento se desarrolla mejor y conectar con otras personas que aprecian lo que tú eres y puedes ofrecerle. La persona es un ser social y la mayor satisfacción radica en sentir que se ayuda a los demás.

Algunas de mis reflexiones

La vida me ha enseñado a escuchar tratando de no prejuzgar, a saber que cuando escuchas estás oyendo una versión personal y subjetiva.

Huyo de los dogmas inamovibles. Leí que un filósofo es una persona dispuesta a cambiar de opinión tras un debate y es una actitud que admiro y practico pues considero que es intrínseca a la capacidad de aprendizaje.

La vida es una gran aventura que hay que disfrutar cada día. Hay que ponerse retos en cuestiones que sean realmente esenciales y no esperar a que las condiciones sean perfectas para tratar de llevarlos a cabo. Las ocasiones las crea uno mismo y aunque no sean ideales, es más importante hacerlas reales.

El mundo profesional me ha enseñado que tres son las características de quienes alcanzan el éxito: la persistencia, la capacidad para el aprendizaje constante y la construcción de una valiosa red de contactos. Lo que diferencia a los que llegan de los que no es la posesión de estas tres cualidades: muchos abandonan, no se adaptan o creen que pueden hacerlo solos, pero sólo aquellos que perseveran, aprenden y colaboran llegan.

Saber esperar es importante, entender los tiempos de cada cambio y esperar el momento oportuno. Hay que controlar la impaciencia y adecuar las expectativas a las alternativas reales.

El miedo nos vuelve vulnerables y nos impide colaborar. Las personas creen que lo contrario al amor es el odio cuando en realidad es el miedo. Una vez escuché: “Me ha sido imposible dejar de apreciar a una persona una vez que conocí su historia”. Contar la historia de cada persona y conocer la del prójimo hace desaparecer el miedo y promueve la colaboración en beneficio de todos.

Pienso que existe una búsqueda constante del poder, y que algunos escogen el camino del amor y otros del odio, o más que del odio, del miedo. Cuando te preguntan por un líder de referencia es importante diferenciar si estamos hablando de la cualidad de liderazgo o de la causa que se lidera. Los líderes no siempre son personas bondadosas. El líder dirige, pero hacia dónde es otra historia. A mí personalmente me gustan los que dirigen hacia el amor. En la historia encontramos ejemplos de personas “amor” (Teresa de Calculta, Ghandi, Vicente Ferrer) y de personas “odio” (Hitler, Stalin, Pol Pot).

#HijasDigitales es el nombre a un movimiento que creé hace muchos años y que sostiene que “Todo menor de 20 años debería tener competencias en pensamiento computacional, niños y niñas por igual”. Los puestos que se crean, las industrias que crecen, las posiciones donde existe escasez de talento son digitales. Saber programar significa saber plantear problemas en un idioma concreto, y da igual el dialecto (Java, Phyton, C#, R… que sea), conociendo la estructura de la lengua con la que nos comunicamos con la tecnología un profesional podrá adaptarse mejor a su medio y usarlo para crear y para resolver problemas. Y luego podrá ser profesor, bombero, emprendedor o tendero. Porque sin duda para competir, trabajar y desarrollar una carrera profesional esta habilidad será fundamental y la han de adquirir niños y niñas por igual.

Vivimos en un planeta azul que tenemos que hacer más verde y menos marrón. Me preocupa el legado que dejaremos a generaciones venideras si no somos capaces de actuar con urgencia y frenar la devastación que estamos provocando, especialmente en la generación desmesurada de residuos y el sobre-consumo de los recursos naturales.

He ejercitado mi memoria a través de la lectura de numerosos libros que me regalaron historias que todavía uso para explicar sucesos cotidianos. Entre mis favoritos La clave del éxitoFueras de serie, de Malcolm Gladwell, porque hablan de las personas y la sociedad. San Manuel Bueno Mártir, de Miguel de Unamuno, porque habla de una persona que hace felices a los demás por encima de sus propias dudas. Seda, porque es un libro bello. No somos hormigas, porque está escrito con la intención de ayudar al planeta y admiro mucho a sus autores. Rimas y Leyendas, de Bécquer porque me enseñó a amar la poesía. Marianela, de Benito Pérez Galdos, porque me hizo llorar. Momo, de Michael Ende, porque me hizo pensar sobre el uso del tiempo, Sapiens de Yuval Noah Harari Podría seguir, tengo una larga lista…

Un rasgo principal de mi carácter es el positivismo y uno que me gustaría mejorar el orden. Tengo muchos sueños todavía por cumplir e intento señalarme metas a corto y largo plazo. A corto ahora en mente tengo el doctorado. A largo plazo quisiera conseguir que todos los aprendizajes adquiridos en marca personal no se pierdan, compartirlos para que sirvan a generaciones de profesionales venideras. Y sobre todo me esfuerzo en ser una buena persona y hacer feliz a los que me rodean.